El otro día, Hugo (nombre no real), harto de no manejar sus súper enfados, le escribió una carta al Señor Enfado en consulta, en ella le decía que era idiota, tonto, que le odiaba y que no quería volver a verle nunca más. Pues es verdad que a Hugo enfadarse mucho le juega muy malas pasadas. Echó la carta en el buzón mágico que tenemos en la clínica y, a la semana siguiente, El Señor enfado le había contestado con otra carta, en ella decía lo siguiente:
Hola Hugo, soy el Señor Enfado. Encantado de poder saludarte.
He recibido tu carta, me he puesto un poco triste cuando la he leído y me has dicho que me vaya o me has insultado… cuando has querido echarme de tu vida.
Me gustaría decirte que aunque no soy una emoción tan molona como la alegría, el amor o la ilusión, soy necesario y bueno… y voy a acompañarte siempre. Pero para ayudarte. Mi función es ayudarte a protegerte, ayudarte a poner límites para que te protejas de los abusos, de los insultos o las injusticias. Si yo no estuviera junto a ti, sería fácil que otros pudieran meterse contigo o que siempre hicieras lo que los demás quieren, sin elegir o ser el primero de vez en cuando. Por eso, quiero protegerte y voy a estar siempre contigo.
Aunque es verdad que, cuando nos vayamos conociendo un poco más, no voy a aparecer en cualquier momento. Apareceré solo en momentos importantes y necesarios, cuando me necesites. Ahora estoy mucho junto a ti, pero es normal, porque eres muy pequeño… y aún tienes que aprender cuando tienes que llamarme y cuando no.
Creo que el problema es que ahora me llamas muy a menudo, casi por cualquier cosa, cuando te piden algo, cuando crees que se meten contigo o incluso cuando estás triste. Casi cualquier cosa te parece injusta o te parece que es para hacerte daño.
¿Te digo un truco? Cuando veas que empiezo a aparecer… piensa si realmente alguien ha querido herirte a propósito o ha sido sin querer, mira si lo que ha ocurrido es una injusticia real, piensa si realmente tienes que defenderte o no es necesario.
Te voy a ayudar regalándote esta pulsera y estas cuentas, póntela y cuando yo aparezca de repente y veas que te descontrolo, acaríciame acariciando la pulsera… las caricias me gustan y me calmarán, me iré y te dejaré tranquilo, para que puedas disculparte por mí.
Un abrazo Hugo, espero ser tu amigo pronto.
El Señor Enfado

Aquí os dejamos otro recurso más de como trabajar psicoeducación emocional en los más pequeños, permitiéndoles expresarse e interaccionar con su emoción de una manera diferente.
En los niños (y a veces también en los adultos) lo que ocurre muy a menudo es que no son conscientes de lo que están sintiendo y, si lo son, no saben identificar el motivo de porqué se sienten así, por lo tanto, les es muy complicado regularse.
En terapia infantil, utilizamos diferentes recursos, desde juegos, dibujos, láminas, cuentos… para que los más pequeños sean capaces de trabajar su inteligencia emocional y reconocer y regular lo que están sintiendo.
Aunque, como decimos siempre a nuestros pacientes en la clínica, los padres tienen un papel muy importante en la psicoterapia infantil y es crucial que formen parte del proceso, mirando hacia dentro, tomando conciencia, rompiendo patrones y aceptando que pueden ser parte de lo que ocurre. ¿Qué pensáis? ¿Os apetecería que hablemos sobre esto?
