El Síndrome del Impostor

¿Alguna vez has sentido que no eres suficiente? ¿Que las cosas buenas que te pasan se deben a la suerte y no por tu dedicación? ¿Que todo aquello que te sale mal, es porque no te has esforzado lo suficiente o no vales?

La autoexigencia excesiva, y el perfeccionismo son grandes compañeros de estos pensamientos y del síndrome del impostor, el cuál, nos hace dudar de nuestras capacidades.

El fenómeno psicológico del síndrome del impostor nos afecta cuando a pesar de estar consiguiendo éxitos y un reconocimiento sobre nuestro trabajo o valoración, nos hace dudar de nuestras propias capacidades, competencias y nos hace pensar ser desmerecedores de nuestros logros.

Para superarlo es esencial que seamos conscientes de nuestras propias emociones y pensamientos, y podamos distinguir que el síndrome del impostor sólo nos intenta hacer más pequeños.

¿Podré eliminar por completo este pensamiento sobre mi valía?

Debemos aceptarlo, saber que está ahí y que de vez en cuando aparecerá. Pero si reconocemos nuestros miedos, nos será más fácil poder enfrentarnos a ellos y quitarles ese poder que tiene sobre nosotros.

Yo soy la primera que ha cometido errores, y todos, todos, cometemos fallos en nuestro día a día, pero sin ellos, no podríamos cambiar o modificar las cosas, aprender, y desarrollarnos de una manera sana.

  • Te puede ayudar hacer una lista de tus logros y ser consciente de ellos, piensa que sólo tú, sabes el esfuerzo que te ha costado.
  • Intenta no compararte, cada uno debe cumplir sus propias expectativas, y cada uno tenemos nuestra propia historia y proceso.
  • Cuando te feliciten por un logro, no te quites el mérito.
  • Es normal si sientes miedo por si los demás “descubren” que no eres tan buena como creen, pero es sólo una sensación. Intentamos adaptarnos al entorno, pero recuerda que todos podemos cometer errores y los demás seguirán valorándonos. No necesitamos siempre dar lo máximo.
  • No atribuyas las cosas que te salen bien a la suerte, sino valora tu dedicación y trabajo
  • Cambia tu autolenguaje interno
  • Establece metas realistas
  • Refuerza las cosas positivas que haces o te pasan
  • Reconcíliate con los errores

Nuestra autoestima se distorsiona y por eso nos invaden estos pensamientos. Nuestra autoestima sesga nuestra percepción. Nuestro cerebro es el mejor aliado de protección, pero no se da cuenta que a veces nos hace ver fantasmas donde no existen. Por ellos recuerda:

Eres válido, no te mereces que te vaya mal solo por cometer errores, o no hacer las cosas perfectas.

Alicia Perona García. Psicóloga Sanitaria

Deja un comentario

Descubre más desde Tu Centro de Psicología en Valdemoro

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo