¿QUÉ ES LA CULPA?

Posiblemente alguna vez hayas sentido que no has hecho lo suficiente en algún ámbito de tu vida, que no has ayudado lo que te hubiera gustado a alguien o que te hayas equivocado en algo que le has puesto toda tu ilusión. En esas situaciones puede aparecer en nosotros un sentimiento desagradable que nos avisa de que hemos fallado, de que hemos cruzado un límite. Este sentimiento quizá se agrave cuando están personas a las que queremos involucradas en la situación.
Como sucede en todas las emociones, la culpa nos lanza un mensaje para cumplir su función, es adaptativa. Está ahí por algo. En el caso de las relaciones, nos mueve a localizar el error, a responsabilizarnos de lo que puede haber sucedido y trabajar en mejorar ese error para no volver a repetir la misma situación.
Sin embargo, en muchas ocasiones podemos sentir una culpa más desadaptativa. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo puedo diferenciarlo de la culpa adaptativa?
CULPA DESADAPTATIVA
En ciertas ocasiones podemos sentir que la culpa salte como una alarma de mensajes bombardeantes, plagados de un juicio inflexible acerca de la situación que ha ocurrido que, incluso, pueden llegar hacer que nos castiguemos de una manera excesiva. Nuestra cabeza puede estar llena de esos ‘’debería haber hecho…’’ hasta tal punto de que abarquen gran parte de nuestro día. Es en ese momento cuando nos quedamos atascados en lo que ha sucedido en el pasado y no somos capaces de movilizarnos al ‘’aquí y ahora’’.
Seguramente, si identificamos bien este sentimiento, nos podemos dar cuenta de que aparecen otros síntomas que nos pueden impedir superarlo: la tristeza, nerviosismo, irritabilidad…
¿CÓMO PODEMOS TRABAJAR LA CULPA?
Es importante señalar que, en muchas ocasiones, no todas las situaciones dependen de nuestras acciones. Quizá sea lo primero que tengamos que valorar. A raíz de esto podemos tratar de trabajar en:
- Identificar por qué siento ese malestar, de donde viene y a partir de qué situación
- Revisar nuestras creencias: En ocasiones podemos estar contaminadas por
nuestras creencias erróneas. Podríamos pararnos a analizar la situación de una
manera objetiva y ver si nos podemos cuestionar las dudas sobre cómo hemos
actuado. ¿Realmente lo que has hecho es tan irreparable? ¿Sabías hacerlo mejor
en ese momento? - Si es posible, poner en práctica la conducta reparadora. Transformar la culpa en
responsabilidad y tomar acción de lo sucedido.
La culpa es una emoción compleja pero trabajándola en terapia te ayudará a reflexionar sobre lo ocurrido y tomar las decisiones necesarias sin que se convierta en una losa para nosotros mismos.
Elisa López Moretón. Psicóloga Sanitaria.
