¿QUÉ ES LA ANSIEDAD? ¿Recuerdas lo que sentías justo antes de presentarte al examen de conducir; o aquella vez que tuviste que hablar en público por primera vez; o esa emoción tan incómoda en aquella entrevista de trabajo?;… Pues todo eso, era ansiedad.
La ansiedad, nervios, estrés…
- Es una sensación que todos podemos experimentar
- Es normal en la vida de las personas
- Es una reacción o respuesta ante acontecimientos de la vida
- Nos prepara para actuar o huir
- Puede ser más o menos intensa
- Afecta más a unas personas que a otras, dependiendo de su carácter, experiencias…
- Es necesaria (cuando no la sentimos de forma perjudicial).
Podemos expresar esta emoción en tres niveles:
Cognitivo: pensamientos que generamos cuando estamos nerviosos (ej.: me va a salir mal, voy a suspender, voy a tener un ataque de pánico…)
Motor: cosas que hacemos cuando estamos nerviosos (ej.: hacer cosas rápido, rituales obsesivos, tics, huir,…)
Fisiológico/emocional: en nuestro cuerpo (ej.: latidos rápidos, respiración agitada, tensión muscular,…).

Aunque los síntomas de ansiedad son los mismos para todos, cada cual tiene una manera de sentirla o expresarla. Hay personas que tienden a pensar mucho, dar muchas vueltas; otras tienen una activación más fisiológica, sintiéndolo todo en el cuerpo; igual que otras siempre van corriendo para todos lados y «no piensan».
¿PARA QUÉ SIRVE LA ANSIEDAD? La ansiedad es adaptativa, nos sirve para huir, para escapar de los peligros. Al igual que otras especies, como animales que somos, teníamos que escapar de los depredadores.
Entonces, lo que hace nuestro cuerpo cuando se pone nervioso es activar el «sistema de alarma» para una huida rápida («se prepara para escapar del león»):
- Músculos tensos para correr más rápido
- Aumento de los latidos del corazón para oxigenar más y correr más rápido
- Aumento del riego sanguíneo para correr más rápido
- Respirar más para facilitar la oxigenación y correr más rápido
- Cortes de digestión, intestino y vejiga vacíos para pesar menos y correr más rápido

En definitiva, sino tuviésemos ansiedad, nuestro cuerpo no podría reaccionar ante los peligros (ayudar a alguien en una situación crítica, pedir ayuda, reaccionar en un incendio, y una larga lista de etcéteras.).
ENTONCES…¿POR QUÉ A VECES ES UN PROBLEMA?
El problema es que en la actualidad ya no tenemos que escapar del león. Ahora, nuestros «depredadores» son otros (problemas en el trabajo, económicos… discusiones, exámenes, situaciones dolorosas, maneras de «mirar hacia dentro»…). Pero, seguimos respondiendo biológicamente igual que antes, activándonos como si hubiese un león del cual correr. El inconveniente es que esta respuesta ancestral era buena para escapar del león, pero no sirve para escapar de los problemas del día a día. De nada me sirve salir corriendo si tengo un examen importante, sino todo lo contrario, sería contraproducente. De la misma manera, tampoco sirve correr y huir de nosotros mismos, de nuestros propios pensamientos o de nuestro diálogo interno, quizás sería más adecuado mirar hacia dentro, pasar tiempo con uno mismo y enfrentar esos «leones».
¿POR QUÉ PERDURA LA ANSIEDAD EN EL TIEMPO?
La ansiedad tiene una «curva de duración». En los momentos previos a exponernos al estímulo temido (en el cual no existe peligro real), la ansiedad sube de forma exponencial (estamos alimentando nuestro miedo con pensamientos catastrofistas y desajustados acerca de lo que ocurrirá cuando enfrente el miedo).
Una vez nos exponemos a lo que nos da miedo, la angustia alcanza su pico máximo y podemos reaccionar de dos formas:
- Escapamos o huimos.
- Enfrentamos o «atacamos» el miedo.

Si optamos por la primera opción (escapar), la curva de la ansiedad bajará de repente. Pero, lo malo es que esta conducta de escape, solo reducirá la ansiedad a Corto Plazo y la próxima vez que me exponga a este estímulo temido, mi ansiedad será mayor que la vez anterior.
Si optamos por la segunda opción (enfrentar el miedo), dejaremos que la ansiedad siga su curso, sentiremos angustia durante un tiempo, hasta que nuestro cerebro se «dé cuenta» de que no hay león, hasta que aprendamos a transitar por el miedo, dándonos cuenta de que no hay peligro y relajándonos.
¿CÓMO PODEMOS AFRONTAR EL PÁNICO?
- Recuerda que lo que sientes solo es una reacción exagerada ante una situación de estrés.
- La ansiedad no es peligrosa, tus sensaciones se deben a que te estás activando para escapar del león, pero no hay león.
- Sé consciente de que estás teniendo pensamientos catastrofistas acerca de las consecuencias de esta situación e intenta parar el pensamiento o distraerte con algo.
- Espera, siente la ansiedad, no luches contra ella y deja que siga su curso.
- Busca un lugar tranquilo, respira de forma profunda y piensa que esto es una oportunidad para progresar y superar tus miedos.
Si sientes ansiedad, piensa que en realidad es tu amiga, te está enviando un mensaje, te está diciendo que quizás hay algo que cambiar, fuera o dentro de uno mismo. Escúchala, escúchate y si no puedes manejarla o te cuesta encontrar respuestas, busca ayuda para que puedan ayudarte a conectar y reconectar.
Sara Martínez
Psicóloga Sanitaria y Deportiva
@moalapsicologia
@saramartinez_psicologa

Me ha parecido muy interesante cómo explicas la ansiedad como un conjunto de señales que el cuerpo y la mente envían cuando algo no va bien, en lugar de verlo solo como “un problema que hay que quitarse de encima”. Ese enfoque ayuda a entender mejor qué está pasando por dentro y a reducir la culpa o la sensación de “estar fallando”.
También se agradece el tono cercano y comprensivo con el que lo cuentas. Creo que puede ser muy liberador para muchas personas leer que no están solas en lo que sienten y que pedir ayuda es una forma de cuidado, no de debilidad. Este tipo de artículos hacen que sea más fácil dar el paso de hablar de la ansiedad sin tanto miedo ni vergüenza.