¡Siéntete como te de la gana!

«No debes sentirte así» «Pero si lo tienes todo» «Cuántos quisieran estar en tu lugar» «Te quejas de vicio» «Pero si tienes amigos, una pareja que te quiere, un trabajo, salud…»

¿Alguna vez has sentido culpa por sentirte triste? ¿Alguna vez has pensado que estaba mal estar a disgusto en el trabajo por el hecho de que ganas suficiente dinero para vivir bien? ¿Te han dicho alguna vez cómo debes de sentirte?

Pueeeees… ¡tienes el derecho a sentirte como te dé la gana! La tristeza, la culpa, el enfado, la alegría, los celos… son solo emociones. Y todos sentimos todas las emociones, a veces más unas, otras veces más otras… dependiendo de nuestras características individuales, de los acontecimientos de la vida a los cuáles nos exponemos, así como de nuestra capacidad de afrontamiento o el momento de nuestra vida en el que estemos, entre otros factores que pueden influir en como nos sentimos.

No existen emociones buenas y emociones malas, TODAS las EMOCIONES son VÁLIDAS. Todas son buenas, aunque haya algunas que son positivas (como la alegría, el amor…) y otras que son negativas (como la culpa, la tristeza o el miedo).

¿Y sabes por qué todas son buenas? Porque todas tienen su función, aparecen cuando las necesitamos,  nos dan un mensaje, nos ayudan a resolver problemas o  a enfrentarnos a diferentes situaciones en nuestra vida.

Por ejemplo el miedo se encarga de la supervivencia, así de sencillo y así de complejo. Decidir cuál es el límite entre lo seguro y el peligro. Eso sí, el miedo actúa tanto ante un peligro real como ante uno imaginario. Si no sintiéramos miedo no sobreviviríamos. Así como la tristeza, emoción marginada por las demás, que muchas veces sienten que no es útil y que no hace más que estorbar, es una de las emociones más importantes y es un pilar fundamental en el crecimiento personal. La tristeza se encarga del recogimiento y de dedicarnos tiempo a nosotros mismos, de pensar y meditar en los cambios para cerrar etapas. La tristeza es la emoción necesaria para reintegrarnos como personas después de habernos “hecho trizas” por cualquier causa: una ruptura, un despido, una pérdida, etc.

Existen muchos mitos sobre las emociones, como que las emociones desagradables son peligrosas y llevan al descontrol, como que los sentimientos negativos me limitan y no me dejan avanzar… que ser negativo es resultado de una mala actitud… y una larga lista de etcéteras.

Y todo esto, para nada quiere decir que nos regocijemos en nuestras emociones negativas o no hagamos nada para cambiarlas con la «excusa» de que son buenas. Con esto, lo que podemos hacer es aprender a escucharlas, sentir el mensaje que nos están dando, ponerle nombre a lo que sentimos, analizar qué está ocurriendo a mi alrededor que me hace sentir así o incluso qué está ocurriendo dentro de mí que me hace sentir así… y entonces, solo entonces, cuando le ponga nombre y sentido a como me estoy sintiendo, esa emoción me motivará al cambio.

Sara Martínez Cano

Psicóloga

@moalapsicologia

@saramartinez_psicologa

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